sábado, 23 de abril de 2011

Mermelada de tomate


Una vez me dieron la oportunidad de hacer algunos "experimentos" con dos profesores de pastelería y algun@s alumnos del IES de Puerto de la Cruz. Recuerdo que una de las cosas que hicimos fueron unos bombones, pero cuando me dijeron que iban rellenos de confitura de tomate, fue algo que me sorprendió. Me dije ¿tomate?una combinación un poco extraña, pero la verdad, que cuando los probé estaban deliciosos, el contraste de sabores era bastante sorprendente. 
Nunca pensé que volvería a probar esta confitura, pero hace poco llegaron a mi casa una bolsa grandota de tomates bien maduritos y recordé aquellos días, así que en vez de hacer la típica salsa de tomate o tomate frito, opté por hacer la mermelada de tomate.
Es una mermelada que queda con una textura bastante fina  y con un ligero sabor a tomate muy apetecible. Lo recomiendo para unos desayunos, con una tostada, un poco de queso blanco y una cucharita de confitura de tomate, ya me contareis la delicia que es



 Ingredientes:
- 1 kg. de tomates maduros
- 700 gr. de azúcar
- 1 cucharada de azúcar avainillado
- 1 limón ( la corteza)
- 2 palos de canela

Preparación:

Lavamos los tomates y les hacemos una cruz en la parte inferior, no demasiado profunda. Los ponemos en un recipiente con agua para llevarlos a ebullición durante cinco minutos, de esta manera nos será más fácil pelarlos. Una vez guisados, los escurrimos del agua, dejamos templar y quitamos la piel, estrujamos un poco para quitar la mayor parte de las semillas. No debemos quitar el exceso de jugo que suelte el tomate, pues esta, servirá para que se disuelva mejor el azúcar.
Trituramos el tomate con el jugo que ha resultado una vez estrujado y lo volvemos a poner al fuego, le añadimos todo el azúcar y removemos asiduamente para que se vayan integrando bien los dos ingredientes. Una vez que el azúcar se ha disuelto le añadimos la corteza del limón y la canela. Seguimos removiendo hasta que empiece a tomar cierta consistencia, es cuando le añadimos el azúcar avainillado. Sabremos que ya la confitura está lista si al poner un poco en un plato no resbala.
Quitamos la corteza del limón  y la canela para proceder a conservarla.




Para conservar:
Llevamos a ebullición los recipientes de cristales incluidas las tapas correspondientes y dejamos hervir durante 15 minutos. Con ayuda de unas pinzas los sacamos del agua quitamos el exceso de agua con cuidado y procedemos a poner la confitura aún caliente. Tapamos y ponemos el envase boca abajo para crear el vacio. Dejamos enfriar de esta manera y ya queda listo para conservar. Podemos etiquetar y guardar.


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